miércoles, 22 de octubre de 2014

El comienzo de un nuevo fin.

Para mi el cielo está cerrado. Deseo malgastarme; quiero ser creador y destructor, quiero jugar con los segundos.
Quiero que el tiempo sea mi maestro, quiero seguir sin un redentor, estos frenos marcados ahogan mi voz, me asfixian el alma y cortan las venas por las que corre mi fuerza. 
En mi interior te odio mi maestro, te añoro mi compañero. 
¿Por qué seguimos caminando en éste mundo sin razón, sin meta, sin rumbo fijo?

Ahora en realidad sobran las palabras.

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